Thursday, August 19, 2010

Crónica callejera

Las ciudades refugian grupos compuestos por grandes cantidades de personas. Personas distintas a otras comparten lugares comunes. Lugares que para unos pueden ser monótonos, feos, viejos, en los que sólo se apreciean ruinas y miseria, minetras qeu para otros, con ojos de futuro logran captar algo más. Hace dos años que Ignacio Iturrioz parece haber agudizado su percepción, desde entonces encuentra belleza en aquellas cosas que otros simplemente no encuentran. Itu, como lo llaman sus amigos, ve a las fachadas de la ciudad como grandes bastidores en donde expulsar su arte.

Flaco, no muy alto, pelo rebelde y a veces desalineado, con sus aerosoles a custa recorre en bicicleta calles de distintos barrios porteños, siempre alerta, a la espera de encontrar alguna buena pared de la cual apoderarse. Parece que en el mundo de los muralistas, como en muchos otros, los códigos existen, y si firmaste una pared no puede ser pintada por otros. Itu lo deja bien en claro:"Me apodero de las paredes y las conservo" es que como todo parece tener fecha de vencimiento. Si el dibujo se extiende en tiempo de exposición, sin retoques, da pie para que otros dibujen encima, "hay rincones que valen la pena renovar".

Tomó y toma clases de dibujo. Empezó a pintar murales como necesidad: "necesitaba otro mecanismo de expresión", dice. Las hojas, las telas, demasiado poco para tanta dimensión. En las paredes descubrió la ausencia de líminte para expresarse.

Al principio no se animaba. Sin embargo, sus ganas "le ganaron" al miedo de salir a tomar las calles. Investigó por internet, por Fotolog, hasta contactarse con "Berk", un chico con años de experiencia y conocido del rubro, que lo invitó apintar en el "Hospital de Niños". Esa pared sería la llave para continuar solo.

Entendió los códigos, tomó conciencia de su arte y con respeto salió a plagar de belleza la ciudad, porque así es como lo entiende. Dumont y Niceto Vega, Araoz al 2100, sobre la calle Godoy Cruz, los Bosques de Palermo, fueron algunos de los lugares elegidos.

Mientras dibuja le ocurren cosas extrañas, la gran mayoría de las personas se detiene a mirar con admiración sus figuras, le dan charla, le piden sus datos. Otras, monótonas, se quedan con la chata idea de vandalismo.

Itu o Pelos de Plumas, como le gusta firmar, tiene una actitud particular, sociable y pueblerino, fiel a sus raíces neuquinas, tocó más de un timbre. Es que cuando una fachada le gusta no puede evitar proyectarse en ella. Dueño de un carisma y un talento particular, más de una persona le dio el sí, tanto que en una casa por Colegiales le fondearon un frente especialmente para él.

Con más de 15 murales en su haber sus dibujos fueron mutando. Pasó de formas esféricas a una propuesta más conceptual. "uno crece, se da cuenta que hay cosas nuevas y las plasma", dice.

Colores, formas, líneas, profundidades, cuando se encuentra frente a una pared su cabeza ya sabe dónde está parada y qué tiene ganas de hacer. Con un mínimo boceto cerebral dibuja líneas de referencia que no sufrirán grandes modificaciones durante el proceso. Lo demás lo armará en función a eso y a todo lo que pueda economizar a nivel pictórico. Las paredes con sus cualidades alimentan el proceso creativo: "Trato de incluir una ventana para que se integre al dibujo, una grieta, etc."

Si bien todos sus murales tienen particularidades, hay unos que recuerda con más entusiasmo que otros por la manera de pintarlos. Improvisación de escaleras con estructuras tomadas, a modo de préstamos, de una obra en contrucción para alcanzar los 10 metros de altura de una medianera logrando posiciones inexplicadas. Y otros por la resolución final que tomaron, como el mural que se le ocurrió hacer continuando una pileta.

Este joven estudiante de arquitectura con afán de contruir, se dedicó a observar. Transformó subjetividades en elementos dignos de ser apreciados. La pasión, el sentimiento, la inspiración, logra plasmar sensaciónes. Dueño de un contenido particular intenta romper con la monotonía de la ciudad "vomitando su arte" llamando la atención de aquellos dispuestos a observar. Pelos de Plumas, con su fascinación por el vuelo, casi sin darse cuenta invita al otro a detenerse, sentir y ver qué está pasando.