Perdés talento y crees que escuchando una música o leyendo un libro te lo van a devolver.
El alma se va oxidando, el estrés va de la mano del progreso material que en abundancia, intoxica eso que queremos liberar.
Se pierde el foco, entonces tomamos agua para sentir la pureza de la montaña y el 75 % del cuerpo.
Dejamos de caminar sin sentido, desoímos el pulso, cuadramos horarios.
Pasan las lunas, los rayos del sol, las estrellas, los pájaros y uno.
24 horas de silencio parecen no ser suficientes para un encuentro y cuando sucede, huimos de espanto, temor por descubrir quienes somos en verdad.
Identidad, incompatibilidad, amor, odio, ramificaciones de un mismo tronco.
Energía, destino, causalidad, astros, astrólogos y ángeles.
Todos son geniales, todos queremos serlo, todos los somos.
Y el poder no nos es ajeno, se genera en la convicción del propio espíritu.
Un espíritu que, por años, moldearon aquellos que sintieron la fórmula y egoístamente tomaron el poder.